El eclipse total que verá España en 2027
El eclipse total que verá España
en 2027 será muy diferente del que acabamos de presenciar
Hace apenas unos días, millones
de personas pudieron contemplar cómo el día se convertía en noche sobre buena
parte de España. El 12 de agosto de 2026, la Luna se interpuso entre nuestro
planeta y el Sol, y su sombra atravesó la península ibérica de oeste a este.
Fue un eclipse total
especialmente llamativo porque España se encontraba casi al final de la
trayectoria de la sombra: la totalidad llegó al atardecer, con el Sol muy bajo
sobre el horizonte. En A Coruña, por ejemplo, nuestra estrella estaba a solo 12
grados de altura durante la totalidad, en Burgos a 8 grados y, en Palma, apenas
alcanzaba los 2 grados.
Pero no será el último evento de
estas características que cruzará nuestros cielos próximamente. El 2 de agosto
de 2027 otro eclipse solar total atravesará España. Y, aunque ambos estarán
separados por apenas 355 días, serán fenómenos muy diferentes, debido a la
geometría de la sombra lunar.
La sombra de la Luna
Cuando la Luna se interpone entre
el Sol y la Tierra, bloquea la luz solar y proyecta hacia nuestro planeta una
sombra formada por distintas regiones.
La penumbra es la zona exterior.
Si alguien está dentro ella, verá cómo la Luna oculta solamente una parte del
disco solar y se observa un eclipse parcial. En el interior, se encuentra la
umbra, donde nuestro satélite consigue cubrir completamente el Sol. Quienes
están dentro de esta zona pueden contemplar la totalidad, como sucederá en el
eclipse de 2027 y como ocurrió hace unas semanas.
Existe además una tercera región,
la antumbra, que se produce cuando el vértice de la umbra no llega a alcanzar
la superficie terrestre. Desde allí, la Luna se ve ligeramente más pequeña que
el Sol y se observa un eclipse anular, con el conocido “anillo de fuego”. Es lo
que presenciaremos, también en España, el 26 de enero de 2028.
Así, la franja de totalidad que
aparece sobre los mapas es la huella que deja esa pequeña sombra mientras
recorre la superficie terrestre. Y su posición cambia de un eclipse a otro
porque cambia la posición relativa de la Luna, la Tierra y el Sol.
De un extremo de España al otro
En 2026, la franja de totalidad
recorrió prácticamente toda la mitad norte de la península ibérica. Como España
se encontraba cerca del final del recorrido de la sombra, ocurrió al final de
la tarde, con el Sol muy próximo al horizonte.
Pero, en 2027, sucederá justo lo
contrario. La franja de totalidad se desplazará al extremo sur y atravesará el
estrecho de Gibraltar. Incluirá Cádiz, parte de Málaga, las zonas más
meridionales de Granada y Almería, Ceuta y Melilla. El eclipse será parcial en
el resto del país.
Y habrá una diferencia decisiva:
ocurrirá por la mañana. La totalidad tendrá lugar aproximadamente a las 10:50,
con el Sol mucho más alto sobre el horizonte.
La matemática de la sombra
Pero ¿cómo podemos saber con
tanta precisión dónde estará esa diminuta sombra?
Una de las herramientas
fundamentales para calcularlo son los elementos de Bessel, desarrollados en el
siglo XIX por el astrónomo Friedrich Bessel. En lugar de seguir directamente la
compleja geometría tridimensional de Sol, Luna y Tierra, este método proyecta
el eje de la sombra lunar sobre un plano perpendicular a él (conocido como
plano de Bessel).
Los elementos de Bessel describen
cómo se mueve ese eje y cómo cambian con el tiempo los tamaños de la umbra y la
penumbra. A partir de ellos, pueden determinarse las zonas de comienzo y final
del eclipse, la trayectoria de la totalidad, su anchura y la duración del
fenómeno en cada lugar. Los cálculos de la NASA sitúan la anchura máxima de la
franja de totalidad en unos 258 kilómetros.
Un evento todavía más
espectacular
La diferencia no será únicamente
geográfica. También aumentará la duración de la totalidad. En 2027, dentro de
España, alcanzará unos 4 minutos y 49 segundos en Ceuta. Melilla tendrá unos 4
minutos y 34 segundos, Cádiz, 2 minutos y 56 segundos y Málaga, alrededor de 2
minutos.
Durará más debido a una
combinación favorable de factores geométricos. La Luna se encontrará lo
suficientemente cerca de la Tierra como para presentar un diámetro aparente
mayor que el del Sol y la geometría del encuentro hará que su sombra recorra la
superficie terrestre de forma favorable.
Además, el astro rey estará mucho
más alto en el cielo que durante el eclipse de 2026. Esto facilitará la
observación y la fotografía: no habrá que luchar contra la atmósfera cercana al
horizonte, que puede distorsionar y atenuar su imagen. También será más
sencillo encontrar un lugar con el horizonte despejado.
Durante esos minutos, la Luna
ocultará completamente la fotosfera solar y podremos observar la tenue corona,
normalmente invisible por el intenso brillo de la superficie del Sol. La corona
no es estática: sus formas dependen de la actividad magnética de nuestra
estrella y, durante un eclipse, pueden distinguirse sus estructuras alrededor
del disco lunar. Es precisamente esta visión de la atmósfera solar la que convierte
la totalidad en una experiencia completamente diferente de un eclipse parcial.
Único en su estilo
Así que el eclipse de 2027 no
será simplemente la repetición del que acabamos de vivir. El pasado 12 de
agosto, vimos una totalidad vespertina, con el Sol rozando el horizonte y la
sombra atravesando el norte peninsular. El año que viene, observaremos una
totalidad matutina, con el Sol mucho más alto, una trayectoria concentrada en
el sur y casi cinco minutos de oscuridad en los lugares más favorables.
La geometría celeste habrá
cambiado ligeramente. Para nosotros, sin embargo, experiencia será
completamente distinta.
Carlos Vázquez Monzón

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