El infierno patronal: cómo los beneficios canibalizan los salarios.
Un empresario moderno está orientado a la inversión productiva, necesita plantillas estables, formadas y comprometidas, arriesga, innova, reinvierte, abre nuevos mercados y contribuye a construir una economía más prospera. Esa figura existe en España y posiblemente es mayoritaria en nuestro tejido productivo, pero no lo es, sin embargo, en la dirección de las organizaciones empresariales que participan en las negociaciones bipartitas y tripartitas estatales donde se adoptan decisiones transcendentales para las personas trabajadoras y las empresas. El motivo es la herencia del franquismo. Aquello era un páramo empresarial y un coto patronal, donde los negocios se arreglaban en el despacho del ministro, subsecretario o gobernador civil. En democracia, ese capital carpetovetónico ha mutado a un capitalismo de amiguetes, que se reúne los domingos en palcos de estadios de fútbol y confunde empresa con privilegio, mercado con concesión y riesgo con BOE. Lamentablemente, esos patronos siguen ...