Aquí en La Habana: agarra la mochila de la luz
La noche en La Habana sin silencio, es un rumor contenido. Es el zumbido del transformador que agoniza en la esquina de Infanta y San Lázaro, mezclado con el ladrido perruno que sube como espuma desde los solares. Hoy no es una noche cualquiera. Hoy es una de esas noches de plena vigilia, donde el aire está preñado de una amenaza antigua que no necesita nombre: la amenaza del norte, del zumbido metálico que rompa el malecón en cualquier momento.... el trueno que no viene del cielo sino del odio. Sobre la mesa de formica descascarada del comedor, bajo la luz amarillenta y cómplice de un bombillo ahorrador, yacían las dos primeras mochilas. La mía era una extensión de mi pellejo cuarteado por el sol y el salitre de la costa. Pesaba lo que pesa la historia. Metí el machete del abuelo mambí, ese que ya solo sirve para chapear la maleza del recuerdo, pero que en la empuñadura guarda el sudor de los que pelearon por esto antes de que existiera la palabra " imperio ". ...