Patriotas de derecha españolistas y catalanistas se entienden contra la gente.
“Quiero que este país se convierta en un agujero de mierda. Quiero que este país se hunda en una puta pesadilla”, decía Paul Golding, joven líder del ultraderechista partido Britain First (Británicos Primero) pillado en una grabación en la que hablaba de estrategias para llegar al poder.
Que el líder de Britain First
tenga como objetivo primero joder a los británicos encaja bien con que en
España, patriotas de derecha españolista y catalanista hayan encontrado un
punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía salarios, gasolina o
alquileres. Si para construir un agujero de mierda hay que empezar por la
familia, pues se empieza.
Los más jóvenes quizá no lo
recuerden, pero hubo un tiempo, hace un par de años, en el que votar junto a
Junts te convertía en enemigo de España. En cómplice de cosas horribles. El
Gobierno pacta con delincuentes prófugos, decían los titulares y en las
sobremesas españolas se hablaba más de Puigdemont que de Mbappé.
¿Qué habrá sido de él?
De Puigdemont, digo.
Le
perdimos la pista cuando Junts decidió que sus socios parlamentarios habituales
fuesen PP y Vox. Entonces dejó de ser noticia Junts. En las bodas más pijas
hace tiempo que ya no se canta durante la barra libre aquello de “Puigdemont, te vamos a meter en prisión”.
Y es cuestión de tiempo y aritmética electoral que, tras sonar el himno
nacional, novio y novia coreen “Puigdemont,
hazme presidente a Feijóo”.
Se llaman valores sólidos y
abundan en la España fetén.
Miro
perplejo la intervención en el Congreso del chaval de Vox que no es pijo. Sí,
hay uno. La empresa de Abascal, aunque presume de antiwoke, apuesta por hacerle
contrato a gente que representa a minorías. Hay algunas mujeres, un negro e
incluso este diputado llamado Carlos Hernández Quero en lugar de Carlos Javier
De Hernández y Quero-Quero, que hubiese sido lo normal.
Escucho
al working class hero de la cuota inclusiva de Vox y no doy crédito. Dice que
ha votado junto al PP y los antiguos criminales de Junts –hoy conocidos como
socios respetables– que a su hermana le suban el alquiler de su piso.
Que
esta decisión va en contra de su familiar hasta el punto de que la pobre tendrá
que cambiar de barrio, no llegará a fin de mes e incluso tendrá dificultades
para formar una familia y tener hijos, explica el hermano del año.
Pero
que se joda Pedro Sánchez, concluye.
Soy ateo, pero juraría que hay
algo en la Biblia que hablaba de lo frito que tienes que tener el cerebro para
sacrificar a un familiar porque tu dios –una ideología enferma en este caso–
así te lo pide.
Continuaba
el diputado Carlos Sinape –lo llaman así en el Grupo Parlamentario de Vox
porque no tiene apellidos– explicando que, en España, además del precio de la
vivienda, tenemos otros graves problemas como que los salarios no den para
vivir o que estén por las nubes los alimentos, la luz o la gasolina.
Su
hermana, que lo estaría viendo por la tele mientras buscaba empresa de mudanzas,
no sabría si aplaudir la lista de merecidas hostias sociales al Gobierno más
progresista de la historia o recordarle al diputado de barrio –le gusta
presentarse así– que su partido Vox ha votado sistemáticamente en contra de
todas esas medidas sociales.
En contra de subir los salarios,
en contra de topar precios de la energía, en contra de subir las pensiones y a
favor del genocida israelí y el millonario norteamericano que han provocado que
en la gasolinera del barrio la gasolina esté a dos euros. No quiero ni
imaginarme la próxima comida familiar, pero es fácil hacerlo.
“Quiero que este país se convierta en un
agujero de mierda. Quiero que este país se hunda en una puta pesadilla”,
decía Paul Golding, joven líder del ultraderechista partido Britain First
(Británicos Primero) pillado en una grabación en la que hablaba de estrategias
para llegar al poder.
Que
el líder de Britain First tenga como objetivo primero joder a los británicos
encaja bien con que en España, patriotas de derecha españolista y catalanista
hayan encontrado un punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía
salarios, gasolina o alquileres.
Si
para construir un agujero de mierda hay que empezar por la familia, pues se
empieza.
Escuché
hace años decir a un tipo muy sabio que no entendía a los patriotas.
Pues yo creo que cada vez se les
entiende mejor.
Gerardo
Tecé

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