Un problema europeo

La situación que Catalunya ha creado en Europa nos recuerda que los imprevistos son uno de los fenómenos más interesantes y peligrosos de la vida. Cuando una situación desconocida trastorna a una persona o a una sociedad enseguida se activan un conjunto de mecanismos de defensa más o menos inconscientes para tratar de rechazarla o de integrarla en los esquemas hegemónicos de la manera más estética y barata. Las novedades que nos cogen por sorpresa, con la agenda llena de otros compromisos, nos pueden servir para tratar de transformar nuestro entorno y afinar los prejuicios. Pero también son una gran excusa para justificar estancamientos y regresiones y alimentar posteriores colapsos. El pasado siempre nos persigue. Es así como nos obliga a luchar por nuestro futuro, o como nos va acorralando hasta ahogarnos en un mar de excusas cada vez más pueril y más caótico. Estos días resulta especialmente ilustrativo ver cómo el caso catalán atrapa a todo el mundo en contr...