Derecha al desnudo
Ahí está la tragedia de la derecha mexicana: perdieron el país, perdieron el relato y ahora también están perdiendo la credibilidad. Lo de Ayuso fue tan desastroso que terminaron contradiciéndose entre ellos mismos.
Es de una enorme dimensión lo que se destapó en el
HondurasGate, es la confirmación de una red internacional de injerencia y
guerra sucia operando contra los gobiernos progresistas y contra cualquier
proyecto que se anteponga a los intereses de Washington y la derecha
internacional.
Quedó exhibida la hipocresía de quienes hablan de
democracia mientras protegen narcotraficantes, financian campañas de
desinformación y construyen montajes mediáticos para atacar a México.
La acusación contra Rocha Moya sin una sola prueba
es parte del mismo libreto del “narcopresidente”, una estrategia fabricada
desde 2023 con personajes vinculados al trumpismo y replicada por
comentaristas, empresarios y operadores de la oposición mexicana.
Por eso encajan perfectamente personajes como Ayuso,
Milei, Calderón y Margarita Zavala.
Son parte de una misma articulación ideológica
subordinada a los intereses de la ultraderecha internacional.
Los mismos que guardan silencio frente al tráfico de
armas desde Estados Unidos, frente al negocio multimillonario de las drogas y
frente a las miles de muertes que provoca el consumo en territorio
estadounidense pero que quieren responsabilizar a México de todo.
Mientras Estados Unidos mantiene una política
permanente de injerencia en América Latina y se revelan operaciones vinculadas
a agencias como la CIA en territorio mexicano, la oposición actúa como vocera
de esos intereses extranjeros.
No defienden a México; defienden el relato
construido desde fuera para debilitar cualquier transformación democrática y
popular.
Y ahí está la tragedia de la derecha mexicana:
perdieron el país, perdieron el relato y ahora también están perdiendo la
credibilidad.
Lo de Ayuso fue tan desastroso que terminaron
contradiciéndose entre ellos mismos.
Un día intentan victimizarse y al otro celebran la
confrontación. No tienen proyecto, no tienen rumbo y cada operación termina
exhibiendo su desesperación.
Trump y la ultraderecha internacional han intentado
varias veces provocar y desestabilizar a México.
Pero cada intento termina mostrando lo mismo: una
oposición subordinada, sin legitimidad social y cada vez más desconectada del
pueblo.
Por eso están destinados a la derrota porque su
proyecto nace del odio, la mentira y la sumisión.
Javier Hidalgo
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