I República: emergen los derechos humanos

El recuerdo de todo el progreso que trajo la II República Democrática de los Trabajadores ha sido vilmente emponzoñado por la dictadura franquista y sigue siéndolo por sus hijos y herederos, aunque disfrazados de demócratas. Bastaron doce días desde la proclamarse la República para que se firmara con toda solemnidad el fin del servicio militar obligatorio al Rey para defender su finca, que era España. En su lugar se creó un servicio voluntario en el que cada soldado cobraría una peseta diaria y recibiría un panecillo, llamado chusco. Además, también se creó una milicia denominada de “voluntarios de la República”. La prima de enganche era de cincuenta pesetas y su salario dos pesetas y un chusco diario. Hoy, donde el servicio militar obligatorio suena a historia medieval y los ignorantes consideran que Aznar fue un progresista al suspenderlo, ¡porque le faltó cuajo para eliminarlo, como si hizo la I República, no está de más recordar la in...