Entre procesiones y verbenas: seguimos aferrados a las fiestas populares, especialmente los jóvenes.
La creciente digitalización de la vida, junto a la incorporación de la inteligencia artificial, puede hacernos creer que nuestro mundo se está reduciendo a lo virtual, especialmente entre la población más joven. Este colectivo identifica las redes sociales como fuente de entretenimiento, pero también como el medio que satisface sus necesidades de socializar. Las redes son mucho más que un escaparate: son también fuente de nuevas relaciones cara a cara y altavoces de convocatoria a la participación en eventos sociales y cívicos del “ mundo real ”. De hecho, las publicaciones más difundidas son, precisamente, las que registran fiestas y celebraciones, por encima de cualquier otra actividad. La experiencia y las redes sociales son un binomio. Vivir la celebración y mostrarla son dos gestos casi inseparables. La pregunta, entonces, no es por qué vuelven las fiestas –que, en realidad, nunca se fueron–. La pregunta es por qué seguimos creyendo que habían desaparecido. Tradición...