Los 'gastos hormiga' que aparecen en verano: "No reparamos en ellos pero se acumulan rápidamente".
El verano es quizá la época del
año más esperada para los españoles. Los días más largos, el calor y las
vacaciones invitan a desconectar más tiempo de la rutina diaria. Pero el hecho
de pasar más tiempo fuera de casa también implica de forma inevitable aumentar
nuestros gastos personales.
Los viajes, las comidas fuera de
casa y los pequeños caprichos diarios pueden suponer un desequilibrio en
nuestras finanzas si no se gestionan de la forma adecuada. En este escenario,
hay una serie de gastos que aunque de forma individual parecen insignificantes,
su acumulación recurrente puede desestabilizar gravemente tus finanzas
personales: los gastos hormiga.
Acciones
tan cotidianas como tomar un café en un bar, comprar una bolsa de patatas
fritas o una botella de agua puede parecer que no suponen un esfuerzo
económico.
Sin
embargo, perseverar en ellas puede ser muy perjudicial para nuestra economía
familiar.
Según explica el Banco de España
se trata de esos "pagos pequeños en
los que no reparamos, que, aunque parezcan insignificantes por separado, se
acumulan rápidamente".
Banco
Sabadell ha recopilado en su blog financiero los gastos hormiga más habituales
que aparecen durante el verano -la época del año donde más aumentan- y que
pueden mermar tus finanzas personales.
Así la entidad bancaria señala
directamente a las "compras diarias
de helados, granizados, refrescos o cervezas en terrazas para combatir el calor",
los "pedidos de comida rápida a
domicilio, raciones en chiringuitos o picoteos en momentos de ocio" o
los "trayectos frecuentes en taxis o
vehículos VTC solo por evitar caminar bajo el sol".
También menciona las "entradas improvisadas a piscinas, cines de
verano, atracciones turísticas o festivales de última hora", la "realización de compras impulsivas de
rebajas, como artículos pequeños de moda, accesorios de playa o tecnología, que
compramos solo por estar rebajados", y la "adquisición de accesorios de temporada por olvidar las que ya tienes en
casa", como toallas, gafas de sol baratas o cremas solares.
Como
apunta el banco, "reducir este tipo
de gastos no significa dejar de disfrutar, sino aprender a hacerlo de forma más
responsable".
Por ejemplo, en lugar de comprar
un helado o comer fuera a diario, podemos hacerlo cada dos-tres días; o en
lugar de movernos en taxi podemos planificar nuestro itinerario para poder ir
en transporte público, que sale mucho más barato.
Todos
los expertos en finanzas personales coinciden en que para lograr unas finanzas
saneadas hay que planificar bien en qué debemos gastar nuestros ingresos y ser
disciplinados, además de hacer lo posible por ahorrar.
En general, se recomienda usar
alrededor del 10% del sueldo para ahorrar, siempre y cuando no afecte el pago
de compromisos que podemos tenemos adquiridos (vivienda, suministros, letra del
coche...).
Consejos para evitarlos
-Hacer
un seguimiento exhaustivo de nuestros gastos. Para conocer a nuestro 'enemigo' hay primero que analizarlo en
profundidad. Por eso es conveniente ir anotando en una lista los gastos que
vamos realizando.
"Al cabo de un mes súmalos para darte cuenta de en qué en realidad se te
van esos gastos. Esto ayuda a ganar consciencia", explica Gracia Anso.
-Establecer un presupuesto. Una
vez que conoces la cuantía de estos gastos, hay que establecer un presupuesto
para los mismos. Una cantidad fija, ya sea diaria, semanal o mensual, que no
hay que sobrepasar. Esto te ayudará a rebajar mucho el coste total de esos
gastos. Por ejemplo, en lugar de comer en restaurantes cuatro veces a la semana
hacerlo solo dos veces.
-Planificar las compras. La
planificación es un requisito esencial para evitar este tipo de gastos, aunque
debe ir acompañada de una enorme disciplina. Hacer una lista de lo que
realmente necesitas ayuda a no caer en tentaciones y comprar caprichos, sobre
todo a la hora de ir al supermercado.
-Buscar una alternativa gratuita
o similar. Siempre existen opciones más económicas o gratuitas que nos puede dar
un resultado idéntico o similar. Si cada día, por ejemplo, compramos la botella
de agua en la máquina del trabajo podemos optar por adquirir esa misma botella
en el supermercado o llevar nuestro propio envase y beber el agua del grifo.
-Controlar los impulsos. Intenta
no comprar cosas de forma compulsiva. No compres por comprar. "Hay que dar al menos mínimo 24 horas de
reflexión, aunque hay expertos que aconsejan 48 horas y hasta una semana,
porque muchas veces en el calentón del momentos piensas que algo es muy
necesario pero al cabo de los días te das cuenta de que realmente no lo
necesitas", asegura el autor de Superahorradores.
F. P.
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