¿Está Gaudí sobrevalorado?
La
Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló y La Pedrera, todas ellas en
Barcelona, fueron cuatro de los diez espacios monumentales más visitados en
España en 2024.
Entre
todas ellas generaron más de 265 millones de euros solo en ese año. Sin
embargo, en muchos casos, tras ver estos lugares, los asistentes se sienten no
solo agobiados ante la masa de gente que les acompaña sino también
decepcionados.
Un reportero del Telegraph
definió la Sagrada Familia como “la
catedral más fea del mundo”.
No es solo un tema del turismo.
Incluso gente a la que no le disgusta Gaudí considera que el poder de atracción
que ejercen las obras del arquitecto en la Ciudad Condal muchas veces opaca otros
secretos de Barcelona e, incluso, del modernismo entero. Así que le hemos
preguntado a diferentes expertos si es cierta la queja popular: ¿está Gaudí
sobrevalorado?
Maestro de la relación entre la
estructura y la forma
Antonio
Gaudí es posiblemente el único arquitecto universal con el que cuenta España.
A pesar de haber vivido ajeno a
los encuentros estructurales de la época, la utilización que hizo de los
métodos tradicionales de construcción, tanto en los pilares como en las paredes
y cubiertas, junto con sus experiencias con funiculares y su dominio de la
geometría para la búsqueda de toda clase de superficies, permiten calificarlo
como un gran constructor, precisamente por las relaciones que plantea entre la
estructura y la forma. Incluso se convirtió en precedente de las formas
laminares de los años 30, y de las formas complejas de la arquitectura actual.
Solo con el pórtico de acceso y
la cripta de la iglesia de la colonia Güell o los viaductos de acceso al Parque
Güell Gaudí hubiese pasado a la historia.
Sin embargo, el proceso de
transformación del proyecto de la Sagrada Familia, de la que él solo dejó casi
completa la fachada del Nacimiento, con los distintos dibujos y maquetas
–reconstruidos parcialmente por sus colaboradores– que elaboró para
continuarla, y el hecho de que se haya completado la iglesia con las torres,
han hecho que su obra –a través de la interpretación de su geometría por
ordenador y de otros materiales– haya seguido viva hasta hoy en día.
¿Sobrevalorado o sobreexplotado?
Ante
cualquier efeméride es lógico preguntarse hasta qué punto lo recordado merece
ser celebrado a ciertos niveles.
Al hecho de cuestionar la
importancia concedida a la figura y obra de Gaudí podríamos dar muchas
respuestas, según el punto de vista desde el que la abordemos.
Mi
respuesta es que la obra de Gaudí es suficientemente merecedora de un puesto
destacado en el desarrollo del Modernismo europeo, sí.
Y lo
es porque, si hacemos una comparativa con el resto de aportaciones europeas, la
suya es eminentemente singular, no está integrada en un grupo como sí es el
caso de los artistas del art noveau francés o de los miembros de la Secesión
vienesa.
La simbiosis entre naturaleza
–como inspiración–, tradición –como referencia a no olvidar, pero a renovar– y
modernidad –la atención los nuevos materiales y a la integración de las artes
decorativas– es en Gaudí sin par.
A lo
que asistimos es a una sobreexplotación de su figura, que es muy distinto.
Lamentablemente, la Sagrada
Familia es casi un parque de atracciones, cosa que reduce a Gaudí a un “fenómeno” extravagante –y fuente de
ingresos–, más que a un significativo hito en la historia del arte, que es lo
que verdaderamente es.
Siempre una nueva solución
No
considero que Gaudí esté sobrevalorado en la actualidad, ya que su relevancia
arquitectónica no se basa únicamente en la singularidad estética de sus
edificios, sino en la enorme innovación técnica y conceptual que desarrolló.
Fue un arquitecto capaz de adelantarse
a su tiempo mediante la investigación constante de nuevas soluciones
estructurales, espaciales y constructivas. Su obra demuestra un profundo
conocimiento de la geometría y de los materiales, utilizando sistemas como los
arcos catenarios o las geometrías regladas, que anticiparon conceptos de la
arquitectura moderna.
Además,
Gaudí supo integrar tradición e innovación, reinterpretando técnicas
artesanales y materiales tradicionales desde una visión completamente nueva.
Otro aspecto destacable es que
nunca repetía soluciones de forma automática, sino que cada proyecto respondía
de manera específica a las necesidades funcionales y espaciales de cada obra.
Más allá de la arquitectura,
también fue una persona preocupada por la sociedad de su tiempo. Entendía la
arquitectura como una disciplina al servicio de las personas y cuidaba con
enorme esmero todos los detalles de sus proyectos. Finalmente, muchos de los
conocimientos técnicos y constructivos que desarrolló continúan estudiándose
hoy en día, lo que demuestra la vigencia y profundidad de su legado.
Un genio de gran ingenio
Antonio
Gaudí puede situarse entre los diez arquitectos más significativos de la
historia del arte occidental junto a Le Corbusier, Mies van der Rohe o el
propio Miguel Ángel.
Más que considerarlo un genio, me
gusta decir que tenía un gran ingenio, es decir que, a través de muchas horas
de trabajo y de reflexión, llegó a soluciones estructurales, como la columna de
doble giro o las bóvedas hiperbólicas, que nunca habían sido exploradas con
anterioridad y que, incluso en pleno siglo XXI, pueden considerarse
innovadoras.
Por otro lado, concebía –como
otros arquitectos de su época– que la arquitectura había de integrar todas las
artes, incluso la música, de manera que cualquier pequeño detalle debía ser una
obra de arte.
Finalmente,
hay que tener presente que sólo se le puede entender completamente desde la
situación política y social en la que vivió, una Cataluña abierta a la
industria y la modernidad que recuperaba su historia, lengua y cultura.
Gaudí
se identificaba con la ideología catalanista y, al mismo tiempo, profundamente
religiosa, inspirada en la doctrina social de la Iglesia defendida por el papa
León XIII.
Consciente de que la arquitectura
era un arte parlante, estos valores debían traducirse en su obra.
Condenado al ostracismo
Gaudí
ejerció un extraordinario control integral, simultáneo y coordinado del
espacio, la forma, la estructura, la construcción, la materialidad, la
policromía, el simbolismo, la iluminación y la ventilación, que no tiene
parangón previo ni posterior en la historia de la arquitectura.
Pero la arquitectura moderna lo
condenó al ostracismo durante gran parte del siglo XX, acusándole de diseñar
estructuras confusas e inestables, soslayar las reglas de la construcción o ser
un arquitecto excesivamente decorador.
Aunque
cada vez menos, retazos de esas opiniones permanecen todavía en el siglo XXI.
Sin embargo, superados los
prejuicios estéticos, su figura no ha hecho más que crecer desde los
testimonios de Salvador Dalí –que le consideraba un artista único precursor del
porvenir en la arquitectura–, Le Corbusier –que lo calificó como el gran
constructor del siglo XX– o José Luis Sert –que afirmó que la arquitectura del
futuro se parecería a sus últimas obras y tenía razón en cuanto al empleo de
fractales, geometrías complejas y variaciones creativas de un mismo motivo–.
Más recientemente, a estos se
unen algunos Premios Pritzker como Frank Gehry o Toyo Ito, que reconocen la
enorme envergadura y calidad holística de su arquitectura, al punto de
desbordarles.
Falta conocer más de Gaudí
Gaudí
es un genio de la arquitectura, artista, ingeniero, botánico, pensador,
filósofo y humanista, similar a los grandes del Renacimiento, como Leonardo da
Vinci.
Es
decir, no está sobrevalorado en absoluto.
Más bien al contrario, falta
mucho por conocer y divulgar de su obra y su figura.
Fue
el precursor fundamental de la ecología, la sostenibilidad, la bioclimática y
la biomimética en la arquitectura.
Fue
investigador y promotor del uso del arco catenario, las bóvedas parabólicas,
los pilares ramificados, las superficies regladas y los cálculos
estéreo-funiculares.
También, dentro de la misma
disciplina, del reciclaje y reutilización de residuos y de la ergonomía en la
arquitectura y el diseño.
Pero
¿cuál es el secreto de la atracción permanente que ejerce su obra, que
atraviesa generaciones?
Es una personalidad poliédrica,
sumamente rica y coherente a la vez. Representa la simbiosis perfecta de los
valores éticos (como humanista en búsqueda del bien común), los valores
estéticos (como artista en búsqueda de la belleza) y los valores científicos
(como científico en búsqueda de la verdad).
Camilla
Mileto
Carlos
Nárdiz Ortiz
Carlos
Salas Mirat
Fernando
Vegas López-Manzanares
Milagros
García Vázquez
Mireia
Freixa
Ricardo
Gómez Val
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