Buñuel, Berlanga, Prebost
De
su inoportuna visita en plena orgia de escándalos del Régimen, aún sin poder
observar lo que haya en lo más profundo de su conciencia, se deduce que Prebost
probablemente sea más un vendedor de telas invisibles que un bienintencionado
Plácido.
Porque
no se entiende esa ignorancia sobre la historia ni menos sobre las
consecuencias de las acciones que pide en un personaje de su posición política
y religiosa. Esa cerrazón contra toda evidencia recuerda el caso Galileo en el
que los prejuicios pudieron más que el conocimiento científico.
Salvo
que, aún peor, no se le escape la letalidad del Plan Kalergi de sustitución de
la raza blanca en Europa y sea un colaboracionista.
Además
de otras cuestiones relativas a seguridad y convivencia conviene recordar que
gracias a los desvelos de tan complacientes autoridades el reino de España ha
pasado a ser el tercer país de Europa con mayor población en riesgo de pobreza
solo por detrás de Bulgaria y Rumanía.
No,
no es broma, son logros de la singular Monarquía socialista de don Felipe.
Una
fábrica de pobres.
La
vieja política clerical de la sopa boba, está siendo recuperada con éxito de
público y presupuesto por las modernas ONGs, como el remedo de paradójica ONG
que forma el Gobierno de Su Majestad.
Una
política propia de los conventos del Antiguo Régimen: ¡vivan nuestros pobres!
Tan necesarios para justificar nuestro buen corazón con el que tanto nos
conmovemos así como de coartada, a falta de intentar un poco de Justicia social
o de acotar los abusos de los monopolios y oligarcas, de nuestra propia razón
para asaltar y mantener el poder.
Necesitamos más pobres, y si no
hay bastantes para controlar la cosa, los fabricamos o los importamos en barra
libre, y todo sea para el logro de esta nuevo lucrativo tinglado pseudo
eclesiástico en que ha derivado la PSOE.
Como
estamos comprobando con los sucesos en Irlanda o Francia las élites globalistas
made in Epstein quieren sangre en las calles de todas las capitales
occidentales. pretenden el caos en las ciudades. Robos, decapitaciones,
violencia de turbas, violadores y pedófilos actuando a plena vista.
Lo
que sea.
Quieren
destruir la civilización occidental con redes que apoyan el adoctrinamiento
WOKE, la pornografía extrema y el colapso moral diseñado para debilitar a
Occidente desde todos los frentes.
Sin
control están inundando deliberadamente nuestras calles con millones de
inmigrantes, muchos de ellos
potencialmente peligrosos, promoviendo la normalización de aberraciones
sexuales y trabajando para derrumbar la civilización occidental desde dentro.
El
objetivo final: el control total.
Un
NOM construido sobre las ruinas de sociedades rotas, desarraigadas, mixtas y
sin identidad, que no podrán resistir. La amarga realidad es que muchos líderes
occidentales están preparando deliberadamente el terreno para el colapso de sus
propias sociedades.
Han
traicionado a su pueblo, a sus naciones y abierto las fronteras, todo por una agenda
globalista ruinosa y liberticida.
Lo haga de modo consciente o
inconsciente, Prebost es otro agente globalista que conspira contra los pueblos
desde su posición de pretendido liderazgo religioso.
Su
visita, con gran éxito de público, muestra intenciones aunque hubiera podido
ser peor. Con el pellizquito de monja de recordar por exigencia del guion lo
malo que es el aborto o la eutanasia sirve para cohonestar el corrompido
régimen borbónico: Justificar y colaborar en el proceso de invasiones por el que
la propia Iglesia y sus instituciones se lucran con los impuestos del
contribuyente, el numerito con las cayucos en Canarias es de una demagogia
digna del falsario.
Compadrear
con las máximas autoridades del Estado pese a su conducta notoriamente anticristiana.
Obviar su obligación de proteger
de su profanación una basílica pontificia como la del Valle con su cruz la más
alta del mundo, y también la de un cementerio incluida la tumba de un hombre
que salvó a la Iglesia del exterminio a manos marxistas y recibiera la mayor
condecoración vaticana por ello. Pero incluye acudir al centro de pederastia y
separatismo de Montserrat.
La
primera tarea y el primordial problema de la Iglesia en España es la
transmisión de la fe, para hacer llegar el mensaje evangélico.
Sin
embargo Prebost y la CEE se centran en el plano político financiero.
La
demagogia prebostiana con lo insistir en lo de tragarse las invasiones, “soluciones vendo que para mí no tengo”,
vuelve a sacar a la luz la visión profética de Buñuel en Viridiana o de
Berlanga en Plácido.
Ahora ya con el Pacto de asilo se
despachan MENAS contra quienes no se pueden defender, no hay ninguno ni en la
Zarzuela, la Moncloa o los palacios episcopales, como se rifaban pobres en
tiempos de Plácido. No podemos menos que
recordar esta gran película, feroz e hilarante sátira de Berlanga contra la
hipocresía de la sociedad franquista, hoy milagrosamente rediviva con el
comportamiento de nuestras repugnantes autoridades en inopinado homenaje a la
memoria histórica.
Y es
que es preciso reconocer que incluso los actuales dirigentes progres han
renovado con singular éxito el peor rol hipócrita y encubridor de las
auténticas relaciones de poder de las viejas fuerzas vivas franquistas.
Plácido
es una obra maestra de Berlanga, acaso la mejor.
Icono
inolvidable del glorioso cine español de la época es el motocarro comprado a
plazos disfrazado con imágenes filantrópicas navideñas de quita y pon. Las
peripecias de unos pobres currantes pringaos para cumplir sus obligaciones financieras,
las letras de su deuda, mientras una hipócrita sociedad establecida se dedicaba
por Navidad en colocar pobres en casas de fuerzas vivas y gentes de posibles o
que quieren presumir de serlo.
Al cabo, entonces como desde
luego ahora con la pertinaz monarquía, unas instituciones hipócritas y
corrompidas dedicadas a sacar hasta los higadillos al pobre autónomo que
trabaja como puede y sostiene como rústico Atlas todo el oneroso tinglado de
tartufos, santigua bolsillos, cortesanos, putas y farsantes.
El
bienintencionado y afanoso Plácido al final no puede pagar su deuda: Las
instituciones más o menos abstrusas, parasitarias o abusivas le fallan en vez
de ayudarle. Para colmo, uno de los pobres se les muere en acto de servicio y
además tienen que devolver la cesta de Navidad. Pero es Plácido y su gente
compasiva y solidaria que se compadece de otros lo poco que se salva de un
sistema degradado.
El
discurso biempensante habitual del sistema, entonces y ahora, enmascara una
realidad cruel e hipócrita, ajena a la Sabiduría y la Compasión, que no se da
en la farsa de representación de la Política sino entre la buena gente común.
Y
recordemos Viridiana que recoge pobres y mendigos sin fronteras. A falta ya de
catecismos, el Poder se mantiene mediante la trampa y el disimulo. Montemos un
ágape de pobres como la monja de Viridiana una especie de sagrada cena aunque
el resultado al final sea opuesto a lo pretendido.
Los
mendigos, marginales y lumpen, borrachos y envalentonados por la falta de
autoridad y la incompetente blandura de los bien pensantes, se rebelan,
destruyen lo que pueden e intentar violar a la caritativa y estulta monja
prebostiana que los acoge. Viridiana ganó la Palma de oro del Festival de
Cannes de 1961. El galardón no lo recogió Buñuel sino el director general de
Cinematografía, José Manuel Muñoz Fontán. Pero de regreso a Madrid fue citado
por el ministro de Información y Turismo, a la sazón el pío Arias Salgado.
En
vez de las esperadas enhorabuenas se encontró con un cese fulminante: El Vaticano
había calificado la película de «blasfema».
Hoy, con un Papa globalista que obedientemente cojea y bizquea a favor
del contubernio WOKE no hubiera habido tal.
Nuestra pudorosa y farisaica CEE
también se suma a la lucrativa demagogia hipócrita exigiendo a los demás lo que
ella no da.
Alfonso de la Vega

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