Cuántos (buenos) amigos tenemos influye en cómo percibimos nuestro cuerpo.
Muy posiblemente, usted sabe cuánto mide, cuánto pesa, su talla o cómo se mueve. Sin embargo, numerosos experimentos muestran que esta percepción no es siempre igual. De hecho, se ha demostrado que se puede cambiar a través de estímulos externos. En la conocida ilusión de la mano de goma, por ejemplo, una persona puede llegar a sentir como propia una mano artificial, si ve que la acarician al mismo tiempo que se acaricia su mano real (que permanece oculta). Estas ilusiones corporales no son simples curiosidades. Nos ayudan a entender cómo el cerebro combina señales visuales, táctiles, auditivas y motoras para construir una representación del cuerpo. Lo que muestran es que esa representación no está grabada de una vez para siempre: se actualiza continuamente a partir de la información sensorial disponible. Cómo nos afecta el sonido de nuestros pasos En este contexto, en nuestro grupo hemos trabajado mucho con la llamada “ ilusión de los pasos ”. Se trata de un experimento con un plantea...