No es el contexto, eres tú
Nos
vendieron la moto de que con la tecnología iríamos todos mucho más descansados,
y nunca había habido tanta gente estresada, deprimida e irreflexiva como ahora.
No sé vosotros, pero a mí me faltan horas cada día, ¡y no tengo hijos!.
No
quiero ni imaginarme cómo debe ser la vida de una persona con más de un hijo.
Si yo ya no tengo horas para leer con calma, para salir a pasear, para
contemplar la naturaleza y para ir a tomar una infusión de hierbaluisa con los
amigos, ¿cómo debe ser la vida de alguien con hijos?.
No vale dormir menos horas para
llegar a todo, ¡que nos conocemos! Dormir es necesario para restaurar el
cerebro y el cuerpo cada día. Hay que decir que, visto el panorama
politicosocial que tenemos, queda claro que hay más de uno que no restaura nada
durante la noche; más bien todo lo contrario.
Y de
las redes sociales, ¿qué me decís? Un aspirador que te succiona y no te deja ir
a dormir hasta pasadas las tres de la madrugada. Como zombis mirando Reels de
Instagram o vídeos de TikTok, sin criterio, solo mirar por mirar, sin digerir
nada, y dejando nuestro inconsciente saturado de estupideces.
Y
cuantos más miramos, menos sueño tenemos —por el efecto que produce la luz de
la pantalla en nuestro cerebro. Ya hace tiempo que me estoy planteando alejarme
de tanta red social y tecnología —para ser exactos, hace quince años que me lo
planteo—, pero esta vez va en serio, os lo prometo.
No
me aporta absolutamente nada positivo pasarme tantas horas mirando vídeos que
ni siquiera termino de ver porque ya anhelo ver el siguiente.
En
cambio, cuando leo un libro —cuando consigo concentrarme en él sin pensar en la
pantalla (y en toda la felicidad que aparece en ella)—, desconecto de todo, me
siento tranquila y relajada, en paz conmigo misma, y el cerebro me vuelve a
funcionar y puedo volver a emplear la imaginación —que tan bloqueada está
cuando te pasas todo el día en las redes— para crear y divertirme.
Entonces, ¿por qué demonios
vuelvo a coger el móvil y vuelvo a deslizar el dedo para ver otro vídeo que no
terminaré? Para no pensar, supongo, para estar en las nubes, para no ver la
realidad…; para creerme inmortal, en definitiva.
Para separar el grano de la paja
(la información interesante de la información sensacionalista o tergiversada
para manipular la opinión pública) tienes que estar muy centrado mentalmente.
Alguien
podría decir —yo misma— que X (ex Twitter) es diferente, que allí puedes
encontrar información que no encuentras en ningún otro sitio (en el buen
sentido, es decir, información útil, verdades que no se dicen en otros medios
por los motivos que sean) y que se crean debates muy interesantes y profundos
que te hacen pensar y aprender cosas nuevas.
Pero,
seamos realistas, para separar el grano de la paja (la información interesante
de la información sensacionalista o tergiversada para manipular la opinión
pública) tienes que estar muy centrado mentalmente, y, en general, la gente
tiende a no pensar mucho, en Instagram, en X, en el bar del pueblo o donde sea;
prefieren una neurosis conocida (en el mejor de los casos) que intentar
entender por qué actúan como actúan.
Es
cierto que en X hay gente centrada que dice cosas muy interesantes, pero
también es cierto que hay mucha cháchara, intolerancia y cabezas cuadradas que
no salen de sus obsesiones; es como buscar una aguja en un pajar: por cada
aportación notable de conocimiento, hay miles de aportaciones que no solo no te
nutren intelectualmente, sino que contribuyen a reducirte el número de neuronas
funcionales de tu cerebro.
Por
cada persona centrada, abierta de mente y tolerante que puedes encontrar en X,
hay diez mil cabezas huecas con mentalidad extremista (o piensas como yo o te
insulto sin saber conjugar bien los verbos). La conclusión a la que quiero
llegar —que supongo que alguien ya habrá intuido— es que el contexto,
normalmente, no es el problema; es decir, que una persona centrada sabrá sacar
el grano de la paja en cualquier situación diaria y será capaz de irse de
cualquier lugar que le perjudique la salud —física o mental— o que simplemente
no le aporte nada interesante ni nutritivo.
Porque, si te vas de las redes
sociales sin haber hecho un trabajo previo de limpieza y reconstrucción mental,
repetirás los patrones obsesivos e insanos de las redes sociales en cualquier
otro contexto. No es el contexto, eres tú quien tiene que cambiar.
Meritxell R. Lavall

Comentarios
Publicar un comentario