Idiotas e imbéciles
Arturo Pérez-Reverte ha decidido
aplazar la XI edición de ‘Letras en Sevilla’ después de la polémica surgida en
las redes sociales.
En el día a día de la gente los
términos “idiota” e “imbécil” tienden muchas veces a
confundirse, terminan usándose como sinónimos de forma coloquial, aunque no lo
son. Un idiota es alguien que no sabe, que actúa mal por su falta de
conocimiento o de capacidades, mientras que un imbécil actúa con ruindad, sin
moralidad, sabiendo lo que hace, bien sea por oportunismo o sencillamente por
ser alguien despreciable.
Aclarado
esto, quiero hablar de lo que ha sucedido con la nueva edición de “Letras en Sevilla”, las jornadas
culturales y literarias, sin comillas, mal que le pese a David Uclés y al resto
de subvencionados desagradecidos, promovidas por mis queridos Arturo
Pérez-Reverte y Jesús Vigorra. En esta ocasión, iban a ser sobre la Guerra
Civil.
David
Uclés, campechano y extraño a partes iguales, fue promovido y entrevistado en
Zenda, además, recibiendo buenas palabras de Arturo, las cuales fueron subidas
por Uclés a su Instagram sacando pecho de inmediato.
Tras recibir los cuidados de
Zenda, decidió faltar a su palabra e iniciar una campaña de desprestigio y
boicot al evento de Sevilla con la excusa de que participaban Aznar y Espinosa
de los Monteros y que no le gustaba el título. ¿Y? ¿Qué problema hay con
confrontar ideas o relatos históricos falsos? ¿De qué tiene miedo?.
Cuanto más reaccionario o
equivocado esté la persona con la que debates, mejor, así puedes exponer bien
tus argumentos y desmontar los relatos vacíos. Pero, claro, lo que él puede oponer
no deja de ser otro relato maniqueo y melodramático que avergonzaría a
cualquiera que defienda el legado de la República.
No tardaron en sumarse a esta campaña nulidades de persona como Antonio Maíllo, seguidas por toda la caterva de acomplejados y estómagos agradecidos de la progresía mejor colocada.
Además, partidos políticos
inefables, incapaces de confrontar ideas más allá del argumentario de
polarización que defienden, promovieron a la chusma subvencionada “antifa”, pues antifascistas no son, para
meter presión mediante la violencia al evento.
Y
aquí es donde llegamos a los que creo que han sido los errores de Arturo.
En primer lugar, no debería haber
pospuesto, que no suspendido, las jornadas. Para ellos, su boicot ha sido un
éxito y ahora comenzarán a acosar y perseguir a otros en su estado de efervescencia.
Arturo tiene la capacidad de hacer lo que quiera y frenar a esta gente, otros
no. Espero y deseo que las lleven a cabo en otoño y que no permitan que la
nueva censura al estilo franquista de Podemos y sus amigos se salga al final
con la suya.
En
segundo lugar, ha confiado en gente idiota como Maíllo, que no sabe ni lo que
sucede entre las fracciones de su propio partido, menos va a saber nada de lo
que sucedió en la Guerra Civil, y también ha confiado en gente imbécil como
Uclés, que sabiendo lo que hacía desde el principio ha actuado con una ruindad
y un deshonor fuera de lo aceptable para cualquiera que piense y no se le abra
la boca.
Ninguno de estos dos tipos de personas
es de fiar, y los hay de izquierdas y de derechas, aunque en este caso sean
solo de los primeros. No es buena idea sentarte a cenar con las hienas.
También quiero tener una mención
a algunos que les gusta mucho estar en la órbita de Arturo, incluso saliendo en
el cartel de las jornadas, que ante esta ignominia han guardado silencio o
incluso de forma ecléctica han comprendido que Uclés se cayera del cartel.
Estos, por supuesto, pertenecen a la categoría de Uclés: a los imbéciles.
No puedo decir que espero no molestar a nadie, pero
en un mundo de gente quedabién, de pelotilleros rastreros y de oportunistas de
todo tipo, alguien tenía que decir las cosas sin preocuparse de las reacciones
de los demás. Citando a Arturo: “los
amigos están para joderlos”, así que espero que por lo menos él no se lo
tome demasiado mal.
Roberto Vaquero

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