Por el bien del planeta primero los pobres


 El 18 de abril en Barcelona, la Cumbre en Defensa de la Democracia puede marcar un punto de inflexión con la presentación de una visión de mundo distinta: una apuesta por el fortalecimiento democrático frente al avance del extremismo.

El mundo no volverá a ser el mismo. Estamos frente a un punto de quiebre histórico cuyo desenlace abrirá una nueva etapa global.

Uno de los escenarios posibles es un cambio de régimen en Estados Unidos. La debacle moral y social del imperio, acelerada por una guerra que no solo fue rápida en lo militar sino políticamente fallida, ha dejado al descubierto los límites y contradicciones.

Aliados históricos de Estados Unidos como Europa y Canadá, comienzan a tomar distancia. El posicionamiento de Donald Trump lo aísla cada vez más, no solo en el plano internacional sino también dentro de su propio país. Esta situación está forzando una recomposición del discurso político rumbo a las elecciones de noviembre.

Lo ocurrido en Nueva York con la victoria de Zohran Mamdani frente al establishment, es la expresión de una ruptura social y política que viene gestándose.

La debacle moral y social del imperio, acelerada por una guerra que no solo fue rápida en lo militar sino políticamente fallida, ha dejado al descubierto los límites y contradicciones.

De cara a noviembre, la disputa no será únicamente electoral sino profundamente ideológica. Si el Partido Demócrata se limita a señalar los excesos de Trump sin reconocer las raíces estructurales de la crisis; como la vivienda, las adicciones y el gasto militar, sin construir una alternativa que devuelva esperanza, estará condenado a la derrota.

Para muchos estadounidenses los demócratas representan hoy más de lo mismo.

Solo a partir de una ruptura clara y profunda puede emerger un verdadero cambio de régimen: uno que reconstruya su legitimidad desde abajo, reoriente el poder hacia las mayorías y rompa con la lógica de dominio global.

De lo contrario Estados Unidos seguirá atrapado en una espiral de desgaste, crisis interna y aislamiento internacional que profundiza su declive.

Solo a partir de una ruptura clara y profunda puede emerger un verdadero cambio de régimen: uno que reconstruya su legitimidad desde abajo, reoriente el poder hacia las mayorías y rompa con la lógica de dominio global

Ante la incertidumbre global, la Cumbre en Defensa de la Democracia abre la posibilidad de construir un nuevo escenario.

El 18 de abril puede marcar un punto de inflexión con la presentación de una visión de mundo distinta: una apuesta por el fortalecimiento democrático frente al avance del extremismo.

La presidenta Claudia Sheinbaum llevará una propuesta de alcance global basada en un principio claro, “por el bien de todos, primero los pobres”. Un planteamiento que demuestra que otro modelo es posible, uno que rompa con la subordinación del poder político al poder económico y que coloque en el centro a la gente.

No llega sola, llega con el respaldo de su pueblo y en medio de la crisis de modelos que atraviesa el mundo, su voz puede convertirse en una alternativa real para un orden internacional que necesita de nuevas rutas.

Javier Hidalgo

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