El tiroteo en el Hilton me ha recordado “Anacleto agente secreto”
SOSPECHOSO HABITUAL
Hay quien podría pensar que T.
está abusando del recurso a los atentados contra su persona. El disparo que le
rozó la oreja, hace dos años, le hizo presentarse como un protegido de los
dioses y dio origen a una instantánea épica que valía más que cualquier campaña
electoral.
Lo de ayer ha sucedido en el momento más bajo de su
popularidad y con un conflicto empantanado en el que está demostrando una
severa incapacidad mental.
Las circunstancias y los detalles que rodean la tentativa
podrían parecer fruto de un cuidadoso diseño. En un hotel de lujo de
Washington, el Hilton, rodeado del Servicio Secreto y de varios cordones de
seguridad y a punto de someterse a las preguntas de los corresponsales de
prensa, previsiblemente incómodas, irrumpe en las proximidades un tipo de 31 años
llegado de California (un estado muy hostil al presidente) y que no cumple con
el riguroso perfil de blanco y anglosajón.
El “lobo solitario”
(según lo ha calificado el propio T.), llega corriendo y armado hasta los
dientes, en una operación destinada al fracaso total, salvo que el objetivo
fuera hacer mucho ruido.
Mientras toda la plana mayor
trumpista es evacuada, el hombre es detenido, después de disparar al pecho a un
agente que se salva por su chaleco antibalas (“de muy buena calidad”, según el huésped de la Casa Blanca).
Así que tanto alboroto solo puede entenderse como una
demostración de que la divinidad sigue de su parte, que los periodistas son un
peligro incluso antes de hacer ninguna pregunta y que los chalecos de seguridad
“made in USA” son lo mejorcito del
mercado, oiga.
La foto que acompaña esta entrada, del New York Times, es
de los agentes de seguridad a la caza de algo en los pasillos del hotel Hilton.
A mí me ha recordado
“Anacleto, agente secreto”.
Alberto Gil
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario