¿Por qué se llama jamón serrano? El origen de su nombre te sorprenderá
No
hay quién se resista al jamón serrano.
Este
sabroso producto procedente del cerdo, gran emblema de nuestro patrimonio
histórico, cultural y gastronómico desde hace siglos, alegra cualquier mesa de
tapeo y es un ingrediente indispensable de nuestros bocadillos.
Tan presente está en nuestra vida
que es posible que nunca te hayas hecho preguntas acerca del origen de su
nombre. Te lo hayas cuestionado ya o no, venimos a resolver todas tus dudas al
respecto.
Del clima de la sierra al nombre
del producto
Se
denomina jamón serrano porque su curación —salazón, secado y maduración—, tenía
lugar tradicionalmente en el frío y seco clima de las sierras montañosas. El
adjetivo, como habrás podido intuir, procede directamente de la palabra «sierra».
Aunque la manera tradicional y
artesanal de producir el jamón es en las profundidades de las cordilleras
españolas, donde se dan las condiciones exactas de temperatura y sequedad que
los jamones requieren para convertirse en un producto excepcional, hoy en día
la tecnología alimentaria permite replicar dicho clima en secaderos y bodegas
situadas tanto en valles como en llanuras.
Serrano no es lo mismo que
ibérico
Puestos
a ahondar en los entresijos del jamón serrano, aprovechamos para revelarte las
diferencias entre el jamón serrano y el jamón ibérico porque no, no son lo
mismo.
«Serrano» se refiere al método y el clima
en el que se obtiene este jamón, e «ibérico»
hace alusión a la raza del animal del que procede el jamón ibérico.
Más
allá de que ambos productos provienen del cerdo, son muchos los aspectos en los
que difieren. La raza utilizada para el jamón serrano es el cerdo blanco, de
piel blanca y delicada; se trata de ejemplares que, a través de la selección
genética continuada, se han vuelto muy productivos; este tipo de cerdos se cría
en macrogranjas, alimentándose solo con piensos.
En cuanto al jamón ibérico,
proviene del cerdo ibérico, una raza autóctona española y la única autorizada
para elaborar jamón ibérico; la piel de este animal es más oscura y gruesa que
la del cerdo blanco y su alimentación es a base de bellotas y pastos naturales;
además, están adaptados a la vida al aire libre, pues su cría es extensiva, en
grandes hectáreas.
Y ya
que estamos hablando del jamón y su historia, ¿sabías que antes del siglo XIV
este producto era conocido como «pernil»?
Este término derivaba del latín
«perna», con el que se hacía alusión a la pierna. No obstante, no tuvo muy
buena acogida en el país y fue quedando en un segundo plano hasta que el
español, a partir del siglo XIV, adoptó y popularizó la palabra «jamón», que procedía del francés antiguo
«jambon», que también significaba
pierna. Curiosamente, en catalán y en valenciano al jamón se le sigue
conociendo como «pernil», pues han
conservado la evolución original de la raíz latina. Qué cosas, ¿eh?
Ahora que ya sabes más sobre el
origen del jamón serrano, es hora de pasar a la práctica y hacer lo que más nos
gusta: aprender a cortar jamón y disfrutar de él.
Yolanda Galiana
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