Alemania ha recuperado una medida de 1889 para evitar el colapso de sus pensiones
Alemania ha propuesto elevar gradualmente la jubilación hasta los 70 años para evitar el colapso de su sistema de pensiones
El plan responde al
envejecimiento de la población, el incremento de la esperanza de vida y a la
llegada masiva de baby boomers al retiro.
En 1889, Otto von Bismarck
inventó la pensión de jubilación pública en Alemania y fijó la edad de
jubilación en 70 años. En aquella época, solo unos pocos afortunados llegaban
vivos a cobrarla. Ahora, 137 años después, Alemania ha propuesto recuperar ese
límite de edad para que sus empleados puedan jubilarse. Para que luego digan
que la historia no es cíclica y pendular.
Tal y como recoge Reuters, el
canciller Friedrich Merz presentó la semana pasada un plan de 33 puntos para
reformar el sistema de pensiones alemán. El plan de Merz tiene un objetivo
prioritario: que el sistema de pensiones no colapse. Para ello, el canciller
alemán apuesta por un paquete de medidas que pasa por trabajar más y olvidarse
de la jubilación anticipada.
A Alemania no le salen las
cuentas. Alemania tiene uno de los sistemas de pensiones más antiguos del
mundo, pero también uno de los más tensionados. El problema de Alemania es un
viejo conocido para España: cada vez hay menos trabajadores para pagar las
pensiones de cada vez más jubilados.
Según datos de la oficina federal
de estadística alemana, hay ya 33 pensionistas por cada 100 personas en edad de
trabajar. En 2070, esa cifra podría llegar a 61 pensionistas por cada 100
cotizantes. Eso significa menos de dos trabajadores por jubilado. Para 2035, la
previsión es que uno de cada cuatro alemanes tendrá más de 67 años.
Con el sistema de financiación
actual los trabajadores alemanes de hoy pagan las pensiones de los jubilados de
hoy. Sin la masa laboral suficiente que aporte cotizaciones, el esquema no se
sostiene. Y los baby boomers están llegando a la jubilación justo ahora.
Vivimos más tiempo, trabajamos
más. La propuesta más llamativa de las presentadas por Merz es la de vincular
la edad legal de jubilación a la esperanza de vida en Alemania. Es decir, dado
que vivimos más años, los empleados también deben cotizar durante más años. La
forma más sencilla de hacerlo es retrasando la edad mínima legal para acceder a
la jubilación.
En la actualidad, quien se jubile
antes de 2023 podrá hacerlo a los 67, al igual que en España. Sin embargo, con
el nuevo plan que ha puesto sobre la mesa la cancillería, esa edad subiría a
67,5 años en 2041, a los 68 en 2051, y evolucionaría hasta llegar a los 70 años
para finales de 2090.
No
estamos ante un cambio brusco, sino que el ejecutivo busca adaptarse
progresivamente a la rampa demográfica de su población, tratando de amortiguar
el fuerte impacto que supondrá la jubilación en masa prevista para la próxima
década.
Merz
lo vendió como una garantía para los jóvenes: "Ningún ciudadano tiene por qué preocuparse", aseguró.
El sistema, según él, no va a
colapsar, pero "Todos los elementos
de este paquete de reformas deben implementarse rápidamente y conforman un
concepto integral que solo funciona en su conjunto".
Adiós a la jubilación a los 63.
Además de alargar la edad legal para acceder a la jubilación, la propuesta del
canciller alemán se complemente con un endurecimiento de los requisitos para
optar a la jubilación anticipada, la denominada Rente mit 63, la fórmula que
permite jubilarse a los 63 años sin penalización si se han cotizado 45 años. Se
estima que unos 270.000 alemanes se acogen cada año a una jubilación anticipada
sin penalización.
Los
sindicatos lo ven como un golpe directo a los trabajadores manuales. En
declaraciones recogidas por DW, Christiane Benner, líder de IG Metall, señalaba
que la propuesta "ignora por
completo" las condiciones de quienes trabajan en fábricas o en la
construcción, porque no es lo mismo pasar los últimos años detrás de un
ordenador que sobre un andamio.
Para
reducir esa diferencia, el Gobierno propone que quienes no puedan seguir por
motivos de salud accedan de forma más fácilmente a esa jubilación anticipada,
que dejará de ser automática para aquellos trabajadores con carreras laborales
de larga duración.
El
modelo sueco como inspiración.
Junto
a los cambios en la edad de jubilación, el paquete de medidas propuesto por
Merz también apunta a un cambio en la forma en la que Alemania gestiona los
fondos de pensiones de sus empleados, apostando por invertir parte de ellos en
mercados de capitales.
El
canciller no se ha inventado nada que no se esté aplicando ya en otros países
europeos.
Un ejemplo sería el sistema
sueco, donde el 2,5% del salario de los empleados va a cuentas individuales que
se invierten en fondos.
En
Alemania, la propuesta es empezar con un 0,5% adicional sobre el salario y
llegar al 2% de forma gradual. Cada trabajador tendría su propia cuenta.
Merz calcula que el fondo
canalizaría al menos 30.000 millones de euros al año hacia los mercados. Los
críticos advierten de que la bolsa puede caer, y que una bajada fuerte en el
momento equivocado puede suponer un serio riesgo para la liquidez del sistema
de pensiones.
Rubén
Andrés

Comentarios
Publicar un comentario