¿Cuerpo o cara? Hacia dónde debes apuntar el ventilador para refrescarte mejor, según la ciencia
Seguramente alguna vez, en plena ola de calor, sin aire acondicionado, te has preguntado cuál es la mejor ubicación para el ventilador y hacía donde es mejor apuntarlo: ¿cara o cuerpo?
Cuando el calor aprieta y las
temperaturas se vuelven insoportables, el primer instinto de casi cualquier
persona al encender el ventilador es colocarlo a máxima potencia y apuntarlo
directamente a la cara.
Ya sea con el ventilador de casa
o en el del coche, sentir ese chorro de aire fresco en los ojos y las mejillas
produce una aparente sensación de alivio inmediato.
Sin embargo, la ciencia acaba de
desmontar que este hábito tan común de apuntar el ventilador al rostro es, en
realidad, un espejismo térmico: te hace creer que estás fresco, pero en
realidad no estás enfriando tu cuerpo de forma eficiente.
El truco psicológico de apuntar
el aire del ventilador a la cara frente a la realidad del cuerpo
El profesor Mike Tipton, especialista
en fisiología humana y aplicada de la Universidad de Portsmouth, explica a la
BBC, que buscar el aire directo en cara es una trampa de nuestro propio
cerebro.
Al recibir el impacto del
ventilador en la cara, experimentamos una sensación artificial de "confort
térmico".
Es decir, nos sentimos aliviados
porque la cara está llena de receptores sensibles, pero la realidad es que la
temperatura interna de nuestro cuerpo apenas varía.
Para refrescarse de verdad y
combatir el calor de forma efectiva, la ciencia ofrece una regla muy clara: el
ventilador debe colocarse lo suficientemente lejos del cuerpo y apuntar de
forma abierta hacia todo el cuerpo, no hacia una zona localizada como la cara.
La ciencia del sudor: por qué
necesitas que el aire del ventilador incida en todo el cuerpo, no solo en la
cara
Los ventiladores no bajan la
temperatura de la habitación (no enfrían el aire como un aire acondicionado),
sino que simplemente lo mueven.
Al lograr que el aire circule de
forma constante sobre todo el cuerpo, se mejora la eficacia de la sudoración
del cuerpo humano. El aire en movimiento acelera la evaporación del sudor de la
piel, que es el sistema natural que utiliza nuestro cuerpo para enfriarse y
regular su temperatura interna. Si solo refrescas la cara, el resto del cuerpo
seguirá reteniendo el calor.
El profesor Tipton señala que el
uso del ventilador es mucho más eficaz si se combina con otros trucos, como
mantener las manos frescas (humedeciéndolas con agua) y tomar duchas con agua
tibia en lugar de agua completamente helada, ya que el agua congelada cierra
los poros y dificulta la expulsión del calor corporal.
Además, dentro de las pautas de
seguridad para sobrellevar las olas de calor, el experto lanza una advertencia
fundamental para los padres: nunca se debe dirigir el flujo de aire de un
ventilador directamente hacia un niño pequeño
El cuerpo de los niños no regula
la temperatura ni gestiona la sudoración de la misma manera que el de un
adulto, por lo que recibir el chorro de aire directo puede deshidratarlos con
mucha facilidad.
Ivan
Muñoz
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