370.000 Alumnos menos de religión en un lustro
“Hay colegios que no saben qué hacer con los profesores”: crisis en clase de Religión tras perder 370.000 alumnos en un lustro.
Lo leímos ayer en el diario El
País. Aunque se sigan montando funerales católicos, la clase de Religión ha
perdido 369.807 alumnos en un lustro en las etapas donde se imparte -Primaria,
ESO y Bachillerato-, diez veces más de lo que ha caído el número total de
estudiantes en el mismo periodo por la evolución demográfica, según refleja la
estadística oficial en el documento Las cifras de la educación en España 2026.
En el curso 1998-1999 estudiaba Religión el 85% del
alumnado de primaria y el 71% en la ESO, unos niveles que han caído 30 y 20
puntos respectivamente. En la enseñanza pública, la demanda ha caído a la mitad
en dicho periodo, y solo un poco menos en la ESO. Euskadi y Cataluña (38% en
Primaria) son las comunidades donde menos se estudia, y Andalucía (71%) y
Extremadura (78%) donde más.
El renacer del espíritu religioso no se aprecia en las
aulas españolas. Más bien al contrario. El declive de la asignatura de Religión
se ha acelerado en los últimos años tras la aprobación de la actual ley
educativa, la Lomloe.
El bajón de alumnado y la reducción de horas semanales que
se imparte de la materia en buena parte de España desde la entrada en vigor de
la Lomloe, al tiempo que el número de profesores de Religión se ha mantenido
prácticamente igual (12.554, según el último dato oficial) hace que muchos
docentes tengan más horas de contrato que clases que dar.
Navarra, un territorio que fue
muy católico y ahora figura entre los lugares donde menos interés muestran las
familias por la asignatura, ha sido la primera en poner el problema sobre la
mesa. El departamento de Educación calcula que está pagando “1.020 horas de Religión que no se imparten”
por curso, por un importe de 2,1 millones de euros.
Un dinero que, sin despedir a los docentes, pero sí
ajustando lo que cobran a las clases que dan, quiere dedicar a otros objetivos,
como el refuerzo de la Formación Profesional.
“Hay muchos colegios que no saben qué hacer con el profesorado”,
señalan fuentes educativas navarras, “o
que los destinan a labores que nada tienen que ver con Religión”.
Como vigilar los recreos,
hacer labores de convivencia o llevar el huerto escolar. Y situaciones parecidas
se están produciendo en numerosos centros de toda España, explican directores
de colegios e institutos.
La gran deserción se está
produciendo sobre todo en la enseñanza pública. Tres de cada cuatro, de los
369.807 alumnos perdidos, provienen de esta red escolar. Justo antes de la
aprobación de la Lomloe, en el curso 2019-2020, en Primaria, la etapa donde más
se estudia la asignatura, todavía asistían a ella más de la mitad de chavales
de la pública (50,8%).
En el 2023-2024, el porcentaje había bajado al 43,8%; se
trata del último curso disponible, porque en este ámbito la estadística se
publica con año y medio de retraso.
En el conjunto de la Primaria, los alumnos de Religión
todavía son mayoría (55%), gracias a su peso en la concertada (83,4%) y la
privada sin subvencionar (58,2%). Aunque en ambas redes, la clase también ha
perdido terreno en el lustro analizado: 2,4 y 6,6 puntos, respectivamente. En
la ESO la elige el 51% del alumnado (38% en los institutos públicos) y en
Bachillerato, el 32% (24% en la pública).
La especial situación del
profesorado de Religión -no se presentan a oposiciones, sino que son elegidos
por los obispos- hace que no se les pueda destinar a funciones docentes
distintas de su materia, como sucede con el resto de especialidades, explica
Isabel Moreno, vicepresidenta de la federación estatal de directores de centros
públicos Fedadi. Es decir, no pueden sustituir a una maestra enferma en una
clase de matemáticas, por ejemplo.
Ante la caída de la demanda, muchos dan clase en varios
centros o, en función del grado de sintonía con la dirección del centro, ocupan
parte de su tiempo en funciones diversas, ajenas al motivo de su contrato.
La directora de un colegio
navarro admite, por ejemplo, que la docente de su centro se ha quedado “con nueve horas de docencia cuando cobra por
23″.
Pero eso no quiere decir, agrega, que no trabaje o que no
le resulte útil al centro, ya que coordina el programa de voluntariado del
centro, el huerto escolar y las actividades de refuerzo. En el instituto
público Toki Ona de Bera, al norte de la comunidad foral, la docente rellena
parte de su jornada gestionando la biblioteca, explica su director, Igor
Arruabarrena.
En muchas escuelas, como
señala entre otros Fran Lires, presidente de la asociación de directores de
colegios públicos de Galicia -que es la autonomía donde más ha caído la
matrícula de Religión en el periodo analizado, 14 puntos en Primaria hasta
situarse en el 45%-, se encargan de hacer guardias (vigilar el patio).
E Iñigo Salaberria, de la federación de directores de la
escuela pública Heize de Euskadi -la comunidad donde menor es la demanda; un
33% en toda la Primaria y solo un 12,6% en la pública-, afirma que, aparte de
las clases, el profesorado se dedica a tareas como apoyar “la gestión de comedor”.
PP y Vox
La Lomloe mantuvo la religión en las aulas, en aplicación
de los acuerdos firmados por el Gobierno con el Vaticano durante la Transición.
Pero eliminó los elementos para tratar de sostener la demanda de la asignatura
incluida por el PP en la ley anterior, la Lomce. Como el hecho de que su nota
contara en el expediente a la hora de solicitar becas o de cara a la
Selectividad, o la obligación de que quienes no eligieran Religión tuvieran que
estudiar una “materia espejo” (que ha
sido sustituida por una vaga “atención
educativa” que los chavales suelen pasar leyendo o adelantando deberes).
Ante el desmoronamiento de la demanda, José María Guardia,
presidente del sindicato de profesores de Religión Aprecce, reclama que se
vuelvan a implantar. Guardia afirma que en las reuniones que han mantenido con
representantes del PP y Vox, ambos partidos se han mostrado partidarios de
hacerlo.
La Lomloe ha acelerado la pérdida de matrícula (alcanzando
una media de 1,5 puntos por curso en primaria). Pero, en realidad, el descenso
viene de largo. Y, salvo algún repunte en secundaria, se ha mantenido al margen
de la legislación educativa desde hace 25 años, que es hasta donde permite
remontarse la estadística oficial.
En el curso 1998-1999,
estudiaba Religión el 85% del alumnado de primaria y el 71% en la ESO, unos
niveles que han caído 30 y 20 puntos respectivamente. En la pública, la demanda
ha caído a la mitad en dicho periodo, y solo un poco menos en la ESO.
Las diferencias territoriales son, por otro lado, enormes,
con Euskadi y Cataluña (38% en Primaria) donde menos se estudia, y Andalucía
(71%) y Extremadura (78%) donde más.
Ignacio Zafra

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