Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha reavivado el fantasma de los nacionalismos económicos y las guerras comerciales a escala global. Las políticas comerciales proteccionistas pueden servir, teóricamente, para impulsar la industria nacional y preservar el empleo, pero siempre a cambio de limitar el estímulo de la competencia internacional y perjudicar a los consumidores nacionales. Al final, se trata siempre de una transferencia del consumidor al productor. Sin embargo, dichas políticas han resultado ser una tentación permanente para muchos gobiernos a lo largo de la historia. En este artículo vamos a ofrecer algunos ejemplos relacionados con determinados contextos que favorecieron el incremento de la hostilidad comercial entre Estados. Empobrecer al vecino no beneficia a nadie En la etapa moderna, tras la expansión ultramarina europea y la formación de imperios coloniales, se consolidaron doctrinas económicas fundamentadas en la protección de sectores productiv...