Solo donde hay comunidad política real, se podrá ganar a la extrema derecha.
La lucha contra la ultraderecha y el neofascismo no se gana con grandes alianzas abstractas ni con frentes amplios diseñados desde arriba. Se gana desde lo local, desde la cercanía, desde proyectos que la gente sienta como propios, la trinchera del barrio, el desahucio que se para, el abuelo al que se acompaña, la cultura que se defiende o el macropelotazo urbanístico que se frena. Solo donde haya comunidad política real, se podrá frenar a la ultraderecha. Conformar poder local, es casi el único camino. Lo cual no significa renunciar a alianzas estatales y luchas más globales. Significa replantearlas. Primero hay que construir fuerza real en cada territorio. Después, desde esa pluralidad soberana, ya se articularán acuerdos para gobernar en Madrid si hace falta. Pero no al revés: empezando por la unidad estatal esperando que luego baje al territorio. Ese es justo el camino que nos ha traído hasta aquí. Vuelve el mantra mil veces abanderado tras cada derrota electoral: que el gran probl...