Epístola de Yolanda a los sumitas
Ni negra, ni roja, ni morada: Yolanda es blanca como la leche, la nieve al amanecer, los ángeles del Señor, la caspa de Rubiales o la Casa Blanca. La emotiva carta de despedida que Yolanda Díaz publicaba en Bluesky explicando su renuncia a encabezar las próximas elecciones generales es un perfecto ejemplo de yolandismo a la enésima potencia, desde el carraspeo a la firma. Entre la primera persona del singular y la del plural, Yolanda ha ido construyendo su carrera política como un anuncio de sí misma, a base de perogrulladas y cursilerías, apropiándose sin el menor pudor de logros ajenos y repartiendo datos a troche y moche. De hecho, el “ Quiero contaros una cosa ” con el que encabeza su Epístola a los sumitas tiene un eco lejano a aquel “ Voy a darle un dato ” con el que jugaba al tiro al plato en el Congreso. Hacia el final también hay otro eco (“ La tarea pendiente es ganar el país ”), sólo que esta vez viene del futuro y no del pasado. A Yolanda no se le escapa que El Pa...