Salvar los mínimos
« La democracia es el régimen del conflicto regulado ». La frase es de Norberto Bobbio, uno de los grandes pensadores del constitucionalismo europeo. Y explica bien qué debería ser la política: discrepancia, rivalidad, tensión, sí —pero siempre dentro de unos límites que permitan gobernar. La negativa de ERC a apoyar los presupuestos del Govern de Salvador Illa se inscribe, en parte, en esta lógica. Los republicanos buscan los máximos. Quieren marcar perfil propio y evitar quedar diluidos en una legislatura que no lideran. Es legítimo. Forma parte del juego democrático. Sin rivalidad política, de hecho, la democracia se empobrece. El problema es que el conflicto, cuando se prolonga demasiado, deja de ser motor político y se convierte en bloqueo institucional. Cataluña hace demasiado tiempo que vive en este equilibrio precario. Presupuestos prorrogados, negociaciones eternas, geometrías parlamentarias imposibles. El país sigue estirando un chiste que ya viene de 2023, como si ...