Estado de malestar
Las dos manifestaciones de este sábado contra el estado de las infraestructuras en Catalunya y, más concretamente, contra Rodalies y su dependencia de Renfe, suponen un punto de inflexión en la denominada, por las autoridades del momento, normalidad catalana. Catalunya no es un Estado, pero, si lo fuera, debería celebrar un debate que muy bien se podría denominar Estado de malestar. No estamos en un estado de alarma, ni de excepción, ni de sitio, que deciden los gobiernos, sino en el de malestar que han acordado los ciudadanos a la vista de su indefensión ante el crónico maltrato de los sucesivos gobiernos españoles con Catalunya. No vale la pena entrar en una guerra de cifras sobre el número de personas que se han manifestado entre la mañana y la tarde por las calles de Barcelona. Ni tampoco sobre si han acudido más ciudadanos a la concentración de la mañana o la de la tarde. Han salido algunas decenas de miles, que, en realidad, son solo una representación de los centenares de miles ...