Ese good night, happy new year de Maduro esconde más de lo que parece.
Esa felicitación de Nicolás Maduro esposado en Nueva York esconde mucho más de lo que parece, según escribe el profesor de filosofía de la Universidad de Salamanca. Venezuela, según Sarrión Andaluz, no es una victoria imperial, es una confesión de debilidad. Mucho músculo, mucha bandera y mucho ruido para ocultar una realidad simple: el control se está perdiendo. Y cuando un imperio entra en esa fase, se vuelve más agresivo, porque ya no sabe mandar de otra manera. Mientras tanto, creer que el gobierno venezolano se va debilitar por esta acción es tener los conocimientos políticos de un berberecho. El último gran troleo de Maduro al Cheeto, ese “Good night, Happy New Year”, esconde mucho más de lo que parece. Como explica el economista Richard Wolff, los imperios no recurren a la fuerza cuando están fuertes, sino cuando empiezan a perder el control por vías económicas y políticas. Por eso, no es descabellado pensar que la intervención de Estados Unidos en Venezuela no sea una muestra d...