El cinismo del ‘no a la guerra’
Sánchez agita el pacifismo para ocultar su corrupción mientras sirve a Trump. Pedro Sánchez ha vuelto a las andadas con su manual de resistencia más rancio. El presidente del Gobierno ha rescatado el viejo eslogan del ‘no a la guerra ’ en mitad de la campaña electoral de las autonómicas de Castilla y León para intentar frenar la sangría de votos que le provocan sus constantes escándalos judiciales. Con un tono que pretende ser épico, el líder socialista acusa a la oposición de belicista mientras las tramas de corrupción asfixian a su entorno más cercano. Es la técnica de la cortina de humo elevada a la categoría de política de Estado. La realidad es que el juicio contra su exministro José Luis Ábalos, previsto para abril, y las investigaciones sobre su esposa y su hermano han dejado al Gobierno en una situación de extrema fragilidad. Para desviar la atención, Sánchez prefiere hablar de un conflicto lejano entre Estados Unidos e Irán antes que dar explicaciones sobre el ‘ ca...