¿Está empobreciendo la IA el lenguaje periodístico
¿Está empobreciendo la IA el
lenguaje periodístico (y de la sociedad)?
¿Qué ocurre con el lenguaje
público cuando una parte creciente de los textos que circulan en la prensa,
internet y las redes comienza a ser escrita por máquinas? La cuestión no afecta
solo al periodismo como actividad profesional. También puede afectar la riqueza
de la lengua que usamos para comprender, describir y debatir la realidad.
Históricamente, la prensa ha sido
uno de los espacios donde la lengua pública se expande y enriquece. No es el
único motor del cambio lingüístico, por supuesto, pero sí uno de los ámbitos
donde las sociedades ponen a circular palabras, giros y formas de nombrar
hechos emergentes. Distintos trabajos sobre lenguaje periodístico y neologismos
muestran justamente que los periódicos han funcionado como espacios de creación
y difusión de vocabulario nuevo, especialmente, cuando deben dar cuenta de
acontecimientos, tecnologías o transformaciones sociales para públicos amplios.
Ese papel puede debilitarse si
una parte importante de la escritura periodística se delega en sistemas
generativos. Los grandes modelos de lenguaje se basan, de manera general, en la
predicción del siguiente token o palabra probable dentro de una secuencia. Por
eso, producen textos fluidos y plausibles, pero también tienden a privilegiar
regularidades estadísticas, patrones frecuentes y formulaciones ya
estabilizadas. En sí mismo, esto no implica una degradación automática del
lenguaje. El problema aparece cuando esa lógica se vuelve dominante en la
escritura pública.
Entrenamiento de la IA con textos
producidos por otras IA
El riesgo se vuelve más serio
cuando esos sistemas empiezan a entrenarse con textos producidos por otras IA.
Eso es lo que varias investigaciones recientes han descrito como una dinámica
de model collapse o “colapso del modelo”:
un proceso degenerativo en el que los datos generados por un modelo contaminan
el entrenamiento de generaciones posteriores.
Traducido al plano del lenguaje,
esto significa que si los sistemas aprenden cada vez más de textos sintéticos y
si esos textos comienzan además a llenar la web y el espacio público, el
ecosistema verbal disponible para futuros entrenamientos se estrecha. Más texto
artificial significa menos contacto con la variación social efectiva del
lenguaje humano, lo que puede significar un deterioro de la lengua en
diferentes ámbitos.
Reproducción y amplificación de
sesgos
Para empezar, cuando disminuye la
variación de los datos y predominan patrones ya consolidados, los sesgos
presentes en el material de entrenamiento pueden reforzarse en lugar de
corregirse. La literatura reciente sobre evolución de modelos de lenguaje y
sesgo advierte precisamente que los procesos recursivos pueden amplificar
prejuicios existentes en vez de diversificar perspectivas.
Por otro lado, la escritura
empieza a sonar cada vez más parecida a sí misma: se repiten estructuras
sintácticas, tonos medios, secuencias formularias y maneras previsibles de
desarrollar los párrafos. Esto importa particularmente en el periodismo, porque
la prensa no solo transmite información: también media entre registros
especializados y públicos amplios, selecciona énfasis, traduce vocabularios y
ensaya formulaciones. Cuando la prosa pública se vuelve demasiado uniforme,
disminuye esa capacidad de ajuste fino frente a la novedad.
Erosión de la innovación
lingüística
Así, se reducen las palabras
raras o específicas, las construcciones menos frecuentes y algunos matices
pragmáticos, como la ironía, la ambigüedad o ciertas modulaciones del punto de
vista. El aumento del texto sintético en el entrenamiento se asocia con
degradación de desempeño y con una cobertura más pobre de la distribución del
lenguaje humano. En términos simples: el sistema conserva mejor el centro que
los bordes.
Y es que muchas innovaciones
nacen como desvíos inestables, usos raros o soluciones locales para nombrar
algo nuevo. Si el sistema favorece siempre lo más probable, esas formas
emergentes tienen menos espacio para circular y consolidarse. Este punto no
debe entenderse como una oposición abstracta entre “humano” y “máquina”, sino
como una diferencia entre una lengua expuesta a la contingencia social y una
prosa generada a partir de regularidades ya aprendidas.
Deterioro del ecosistema
lingüístico público
No se trata solo de tener menos
palabras distintas, sino también menos capacidad de establecer distinciones
finas. Cuando el lenguaje se vuelve más vago, más repetitivo o más predecible,
también se empobrecen las herramientas con que una sociedad describe problemas,
matiza posiciones y debate en el espacio público.
En un nivel más amplio, el
problema ya no es solo qué le pasa a un modelo, sino qué le pasa al ecosistema
lingüístico público. Si la web se llena de textos sintéticos, los propios
lectores, periodistas e instituciones pasarán a convivir con un lenguaje
público menos diverso. Algunos trabajos recientes hablan incluso de
“contaminación” del ecosistema web por datos sintéticos y muestran que el modo
en que se mezclan datos reales y artificiales es decisivo para evitar
deterioros mayores.
¿Está todo perdido?
Conviene, eso sí, no exagerar. La
investigación no sostiene que cualquier uso de IA produzca inevitablemente
colapso o degradación. Algunos estudios muestran que, cuando los datos
sintéticos se mezclan con los datos reales en vez de reemplazarlos por
completo, el colapso no se comporta del mismo modo y el error puede permanecer
acotado. Es decir, el problema no está en usar IA de forma puntual ni en
mezclar prudentemente datos sintéticos y humanos, sino en reemplazar
masivamente la escritura humana y luego reciclar ese reemplazo como si fuera
lenguaje vivo.
Con la incorporación de la IA a
las rutinas de producción periodística, el periodismo gana en eficiencia. Pero
¿qué pierde una sociedad cuando el lenguaje que circula públicamente se vuelve
más uniforme, más predecible y menos abierto a lo nuevo? Si la prensa renuncia,
aunque sea en parte, a su función de escribir, traducir, nombrar y ensayar
formulaciones nuevas, no solo cambian las rutinas de trabajo. También, se
debilita uno de los espacios donde la lengua pública históricamente más ha
podido enriquecerse, renovarse y expandir sus posibilidades.
Xosé
López-García
Cristian
Augusto Gonzalez Arias

Comentarios
Publicar un comentario