Ceuta no es el problema de España. Es la pregunta de Europa
Ceuta ya no es solo una crisis migratoria ni una ventana geopolítica: es la prueba de que Europa sigue sin saber qué hacer con su propio flanco sur. En los dos últimos artículos he escrito sobre Ceuta y sobre el Mediterráneo como espacio estratégico europeo. No tendría mucho sentido repetir aquí lo ya dicho. Pero sí dar un paso más. Si Ceuta fue primero una prueba de la solidaridad europea y después una ventana desde la que contemplar el nuevo equilibrio geopolítico del Mediterráneo, ahora conviene hacerse otra pregunta: ¿qué consecuencias tiene todo ello para España y qué debería hacer Europa para no volver a encontrarse desprevenida? La respuesta puede parecer demasiado geopolítica para una crisis que en España tiene consecuencias muy concretas: quién entra, quién sale, quién responde y quién asume políticamente el coste. Y por eso mismo conviene mirar un poco más lejos. Porque detrás de la crisis migratoria, de Marruecos y de la propia Ceuta hay algo más profundo: el probl...