Eclipse solar: lo que les ocurre a las bacterias cuando el Sol desaparece.
El próximo 12 de agosto, alrededor de las 20:30, habrá un
eclipse solar total en España. Comenzará así el trío de eclipses, porque habrá
otros el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028.
Un eclipse solar puede durar unas horas, pero la fase de
oscuridad completa solo dura unos pocos minutos (depende mucho de la
localidad). Una de las preguntas que me han planteado últimamente es: ¿cómo
afectan los eclipses solares a las bacterias? La respuesta parece obvia: de
ninguna manera.
Pero cuando uno busca en las bases de datos resulta que sí,
y que hay gente que lo ha investigado. Concretamente he encontrado tres
estudios y, curiosamente, los tres de investigadores indios.
Durante el eclipse aumenta la mortalidad bacteriana
El primero de ellos se publicó en 1983. Lo que hicieron sus
autores fue exponer a la bacteria Escherichia coli a la luz solar durante el
eclipse del 16 de febrero de 1980 en Calcuta. El eclipse comenzó a las 14:47 y
duró hasta las 17:00. El 96 % de oscuridad se produjo a las 15:57. Compararon
la supervivencia de la bacteria durante el eclipse y en un día normal,
concretamente diez días después. Para ello emplearon dos cepas de la bacteria:
el control K12 y la cepa AB2480, un mutante muy sensible a la luz ultravioleta.
Los resultados demostraron que durante el eclipse solar
aumentó la muerte de las bacterias debido a la radiación. Además, las bacterias
más sensibles a la radiación ultravioleta murieron en mayor proporción. La
conclusión de los autores fue que durante el eclipse llega más radiación ultravioleta
de lo esperado. Y esa radiación es capaz de dañar el ADN bacteriano.
Puede parecer contraintuitivo que con menos luz aumente el
peligro. Al fin y al cabo, si el Sol se tapa y llega menos luz, todo debería
volverse más seguro, ¿no? Pero según estos investigadores ocurre todo lo
contrario, porque durante un eclipse no solo cambia la cantidad de luz, sino su
naturaleza. Y eso altera completamente las reglas del juego.
Aunque el brillo en el eclipse disminuye, aumenta el efecto
de la radiación ultravioleta, la más peligrosa para las células. Es como si el
Sol, antes de “taparse”, dejara pasar justo la parte más dañina de su
radiación. Para las bacterias, la radiación ultravioleta es letal: daña
directamente su ADN, causa mutaciones, impide que se reproduzcan y provocan su
muerte.
Microorganismos fluorescentes
Los otros dos artículos analizaron el efecto sobre las
bacterias durante el eclipse solar del 15 de enero de 2010, que se observó
también en la India. Los estudios se realizaron entre las 11:15 y las 15:15. En
uno de ellos se expusieron cultivos de Escherichia coli en agua a diferentes
fases del eclipse y midieron el número de bacterias vivas y los cambios en las
colonias. Comprobaron una reducción entre un 51-63 % de las bacterias durante
las horas pico del eclipse, lo que confirma los resultados del trabajo
publicado en 1983.
Sin embargo, el estudio mostró que las poblaciones se
recuperaban, e incluso podían crecer más que antes. ¿Por qué? Quizá el eclipse
actúa como un filtro eliminando a los más débiles, dejando a las bacterias más
resistentes, como si fuera un experimento exprés de selección natural.
Pero lo más curioso fue que las colonias bacterianas
obtenidas de las muestras expuestas a la radiación del eclipse, tras ser
sembradas en medio de agar nutritivo, desarrollaron colonias fluorescentes.
Según los investigadores, este fenómeno podría atribuirse a los efectos
mutagénicos de la radiación producida durante el eclipse.
Otros autores, durante el mismo eclipse de 2010, analizaron
el efecto en cultivos de las bacterias Staphylococcus aureus, Klebsiella y
Escherichia coli, y sobre la levadura Candida albicans. Expusieron los cultivos
a la luz solar en Mangalore (Karnataka, India), durante el eclipse y con luz
solar normal. En este caso se analizaron los cambios morfológicos en ambas
situaciones, se compararon las reacciones bioquímicas y se evaluaron las
diferencias en la sensibilidad a los antibióticos. Los resultados sugieren que
el eclipse no solo afecta a la supervivencia, sino también al comportamiento,
la morfología y las características de los microorganismos.
Aunque no se observaron cambios en las reacciones
bioquímicas, hubo una muy ligera variación en la sensibilidad a los
antibióticos: las bacterias durante el eclipse eran un poco más resistentes a
los antibióticos. Según los autores, estos cambios fueron debidos también a los
efectos de la luz ultravioleta sobre el ADN.
Resultados difíciles de interpretar
Estos trabajos sugieren que durante el eclipse aumenta el
impacto de la radiación ultravioleta, lo que puede reducir temporalmente la
viabilidad de las bacterias. También puede inducir cambios mutagénicos que
afecten a algunas propiedades de los microorganismos. Sin embargo, los estudios
sobre el efecto de los eclipses en el mundo microbiano son muy limitados y es
muy arriesgado sacar conclusiones.
En realidad ,la explicación de que durante el eclipse llega
más radiación ultravioleta parece que no es del todo correcta. Durante el mismo
eclipse del 15 de enero de 2010 en India otros investigadores también midieron
el efecto sobre la irradiación solar directa. Comprobaron que la radiación
ultravioleta disminuyó de forma muy acusada a medida que la Luna cubría el Sol.
El mínimo se alcanzó cerca del máximo del eclipse, cuando la ocultación solar
era mayor.
Además, la reducción de la radiación fue selectiva según la
longitud de onda: las longitudes de onda más cortas (más energéticas)
disminuyeron más intensamente que las longitudes de onda más largas. Esto
implica que durante el eclipse cambia la cantidad y calidad de la radiación
ultravioleta. Resultados similares se obtuvieron en Bulgaria durante los
eclipses del 11 de agosto de 1999 y del 29 de marzo de 2006.
En conclusión, no existe una evidencia robusta de que los
eclipses solares alteren significativamente el crecimiento bacteriano, induzcan
mutaciones específicas o cambien la dinámica poblacional de forma relevante. No
hay estudios similares en revistas de alto impacto y, evidentemente, no es un
campo activo de investigación.
Es peligroso mirar al Sol, también durante un eclipse
Cuando el cielo se oscurece en pleno día y el Sol queda
oculto tras la Luna, todos miramos hacia arriba. Es uno de los espectáculos más
fascinantes de la naturaleza. Lo que nos enseñan las bacterias es que es muy
peligroso mirar al Sol durante el eclipse.
Durante un eclipse la luz ambiental disminuye y las pupilas
se dilatan. Aunque parezca seguro mirar, las pupilas tan abiertas permiten que
entre más radiación de golpe y el daño puede ser aún mayor.
El Sol sigue emitiendo radiación peligrosa incluso cuando
está parcialmente cubierto por la Luna. Emite radiación ultravioleta, que quema
las células de la retina, y también radiación infrarroja, que calienta y daña
los tejidos del ojo. No lo notamos porque la retina no tiene receptores del
dolor. El resultado puede ser una retinopatía solar, una lesión irreversible
que causa puntos ciegos o pérdida permanente de visión.
El próximo 12 de agosto no debemos mirar directamente al
Sol: es esencial usar siempre gafas homologadas, diseñadas específicamente para
su observación directa, para no correr ningún riesgo.
Ignacio López-Goñi
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